LA TROMPETISTA DE FALOPIO



lunes, diciembre 26, 2011

2011, EL RECUENTO. MEGAPOST ILUSTRADO.

Para no olvidar el 2011, ¡venga el recuento!
Durante medio año, trabajé como redactora y correctora en una empresa de publicidad médica. Aunque solía quejarme, lo cierto es que aprendí mucho. Y lo mejor es la gente que conocí ahí. Para empezar: la doctora Cristina Satana, quien nunca comprendió mi polipolaridad, pero cual madre de los años cincuenta, cuidó de mi reputación y virtud, teniendo siempre un buen consejo para mí o un adjetivo reprobatorio (¡puerca!) ante la inmoralidad de mi conducta. Con Cristina reí, lloré, discutí y canté La maldita primavera de Yuri. Además, armamos un muy buen equipo con los doctores Daniel y Toño. Este último me preguntaba: “¿qué fue de aquella muchachita que llegó diciendo –sí, doctor, yo quiero aprender y echarle muchas ganas-? En cambio, ahora: -termino la chamba en tres semanas, si quieres… si no, te presto un diccionario para que la hagas tú.-” ¡Calumnias! Además, la culpa fue de él y de la doctora Cristina, pues me ascendieron de correctora a directora de área de corrección (cuya única integrante era yo), y de ahí… ¡a emperatriz!

En este trabajo también conocí al doctor Fabián, quizá el único que realmente me comprendía. Con él hablé, en el mismo idioma, sobre filosofía, religión y política (¡que viva Salvador Allende y el comandante Fidel!) Siguiendo sus recomendaciones, leí Farenheit 451, Siddartha y Seda. También aprendí muchísimo de su determinación y de su libertad para hacer lo que realmente quiere, aunque ello implique renuncias, rupturas y mudanzas. Un abrazo hasta Oviedo. Y por vida de dios, camarada, si te unes a Médicos sin Fronteras: ¡no pises Medio Oriente!
Qué decir del doctor Carlos. Compartimos el sufrir cuando Fabián y Toño se fueron a España, y Cristina renunció con ellos. El tercer piso estaba tan vacío…. Fuimos Hansel y Gretel, solos en nuestra soledad, con una doctora medio lurias y bajo la custodia de un médico igualito a Don Cangrejo. Precisamente por eso, nos vimos orillados a coffeewestear a la salud de los que se fueron, así como hacer los exitosos covers de Will you be there y Á esa. Muchas gracias, Carlos, por tu paciencia, en esos días en que yo andaba triste y entepuercuinada.
¡Y no podría dejar de mencionar a Anita! Ella fue la primera en incluirme en la banda, aquella noche en el Berlín, cuando nos pusimos mutuamente el apelativo de ”turbo”, que es así como amigas con mucho punch. También pasamos algunos viernes en el Manolito, una tarde fatal en “las mejores cervezas del mundo” e intentamos, sin éxito, hacer un cover de Viky Carr y Ana Gabriel. Reímos, compartimos nuestras penas y una vez, con Clau Báez, nos empapamos bajo la lluvia caminando en busca de unas botas bien cucas para la temporada. La quiero, señorita Voldemort.
Muchas gracias a toda la banda adacosteña, por su buena vibra y por los momentos divertidos: Daniel (a ver cuándo platicamos con el google traductor, jaja), Clau Báez, Erick, Valeri, Sarah (voy a hablar una de estas mañanas, para que me hagas el día), Fafio Fafiez, Nadia (sigue pendiente un mama rumbazo), Georges, Sofitrón (gracias por darme posada), Arthur (“Viiiliiiii, nooo estoy borrasho”), César (ya rompe la ley del hielo), Raquel (la primera persona con la que hablé y que me hizo el paro), Rafa, Roger (lo mejor fue nuestro manual de informática, prrr), Josh (ya no tengo con quien discutir enardecidamente), Ximena (extraño tu frase), Julio (no me gusta Vogue, pero igual te quiero), Fernando (¡maestro Mangiacaprini!), Dafne y Chris Martínez: mis mejores deseos para ustedes en el año entrante.



Otro suceso histórico en mi año fue, sin duda, la fiesta sorpresa y temática que organizó mi mamá. Me la pasé bomba. ¡Gracias, Carmelita!
Convencida de lo que deseaba en el fondo, a mitad de año salté nuevamente a la docencia. Entonces, sentí la libertad. De mi grupo más difícil, recuerdo un ensayo; era sobre El Anticristo de Nietzsche. La chica que lo escribió comenzó diciendo: “Este libro me hizo cuestionar muchas cosas que nunca antes había pensado”; al leer dicha frase, me dije, lo vale todo: el mal salario, el estrés y el desvelo; ahí está mi gratificación, en cada avance individual o colectivo de los chamacos; como cuando esa alumna, que estaba muy apocada, de pronto comenzó a sentarse en la primera fila y a participar con la seguridad de una universitaria. Además, disfruto mucho platicar con otros maestros, porque aprendo de ellos y porque a pesar de que nos dedicamos a disciplinas distintas y de que entre algunos de nosotros hay más de veinte años de diferencia, sé que cada día nos enfrentamos a situaciones similares; somos comunidad.
Y cómo vira la vida. En este nuevo trabajo, así, nomás, de pronto, conocí a un poeta maldito, cortés, re listo y divertido, ¡noh´mmmbre! Me rayé. Con él estoy. Estoy tranquila, contenta y con cara de taruga. Ya hasta somos figuras públicas, pues los alumnos hacen rondas de preguntas y nos toman fotos a escondidas. ¿Qué nos depara 2012? Esperemos que dos caminos convergentes y felices.
Finalmente, eché a andar nuevamente el taller monero, cuyos pedidos prometen y exceden mi capacidad productiva.
Y podrá faltar lo que sea en un año... ¡menos el baile!
Más menciones:
- A Edna, por este… santa madre de dios, décimo quinto año de amistad. ¡Y cuarto de negocio bufandero!
- A Rafita Fuentes, porque seguir acompañándome en todos mis procesos, aunque la banda filosofera se haya desintegrado.
- A Nélida, mi gran amiga, quien me acompañó durante el año y me introdujo a la lectura de la magnífica Amparo Dávila.
- A Isaac Hernández, por su paciencia y amistad constante. Una disculpa por mis dramas feisbuqueros.
- A Yaz, Tzitzi y Lidia, porque nos vemos poco, pero en cada café, chocolate o té, compartimos muchísimo.
- A Magda, por el café, los cigarros nocturninos y las diversas conversaciones en su cantón.
- A Jos Monroy, con quien comparto la visión comeflores de la docencia y de la vida misma. Gracias por la confianza.


Adiós, 2011.

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martes, diciembre 06, 2011

Ü

Cuántos acontecimientos buenos han ocurrido así, de pronto: la vuelta al trabajo con la chamacada, la llegada de un poeta maldito a mi vida (¡encanto de muchacho, me cai de mai!), el paso de una nave a mis pies o de mis pies a una nave, y la primera e inesperada micropublicación en libro. Esto me recuerda una frase que soñé hace años: “las grandes cosas siempre llegan con pasos silenciosos.” Chido, la banda; chido, la vida.

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martes, noviembre 29, 2011

AMBOS

Dice la narradora de la historia que se cuenta en Antonia: "y ambos se envolvieron en sus corazones."

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viernes, noviembre 25, 2011

LA TRANSFORMACIÓN

A veces uno desea crecer y transformarse. Y ser para sí mismo y para otro cuan bueno se pueda ser. Entonces se siente una felicidad grande, ligera. Se pierde el miedo. Y cuando uno se mira: ya está creciendo y transformándose.

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CONVERSACIÓN

Ella- nunca he visto esa película.
Él- quizá deberíamos vernos para que te la preste.
Ella- y yo te presto mi libro de Amparo Dávila. Está buenísimo.
Él- para eso habría que volver a vernos.
Ella- Sí, tienes razón, no me gusta andar cargando, mejor primero nos vemos para que me des la película.
Él- exacto, y luego nos vemos para comentarla y luego para que me prestes el libro.
Ella- qué barbaro, qué buenas ideas tienes. Por cierto, en cuanto a la película de Guillermo del Toro… me parecieron inverosímiles ciertas cosas, ¿sabes?
Él- deberíamos vernos para hablar de Guillermo del Toro, es un buen tipo.
Ella- yo creo que sí, pero… si hablamos de distintas películas, me pasará como al personaje que escribía radionovelas en La tía Julia y el escribidor: me confundiré y mezclaré historias. Lo más aconsejable sería que nos viéramos para hablar de una película a la vez.
Él- me parece una excelente idea. Por cierto, dicen que tú y yo nos llevaríamos muy bien…
Ella- ¿y tú crees que sí?
Él- quizá deberíamos vernos para platicar al respecto.
Ella- o como un experimento para corroborar esa hipótesis. Ya sabes… sería con fines científicos.
Él- pues entonces hay que vernos pronto.
Ella- de preferencia que sea muy pronto.
Él- ¿te parecería pedestre que te invite a salir de nuevo este fin?
Ella- me parece muy apropiado, de necesidad insoslayable.
Él- yo diría que acuciante.



Esta historia continuará….

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sábado, octubre 01, 2011

MISS LIVI RELOADED

Ha pasado un mes desde que volví a ser maestra de prepa. Dos palabras: estoy feliz. Es muy divertido con los grupos de primer año, pues son vivos y vaciladores. Siempre hay algo que me sorprende y me deja con cara de ¿ah? Ejemplos: volteo después de terminar de escribir en el pizarrón, y hay alguien bailando algo así como el meneito o una chica revisando detenidamente, cual médico, la lengua de otra (nunca lo entendí). Qué decir de lo coquetos que son los chamacos; hay un grupo en el que me chiflan, me dicen piropos, hacen como si se quitaran el sombrero cuando entro y otras cosas por el estilo; en general, hago como que no me doy cuenta de esas cosas, porque si les doy cuerda, al rato se van a pasar de lanza; pero en el fondo creo que esos detalles son bonitos y divertidos.
En los cursos anteriores fui seria y me ponía punk fácilmente; sin embargo, durante el año en que no fui maestra, me pregunté por qué no incorporar el humor a las clases, por qué dejarlo fuera, como un suéter que se cuelga en el perchero. De ahí que ahora eche mucho chascarrillo en clase, lo cual ha roto una barrera y suavizado la relación entre ellos y yo. Por supuesto, hay veces en las que me sulfuro; imagínense: son cuatro grupos de cuarenta alumnos que tienen alrededor de quince años; como comprenderán, en esa circunstancia es difícil mantener la temperancia. De cualquier modo, mi aspiración es no perder la calma; ojalá pudiera llegar a ser como Toño Lee, mi mejor maestro en el CCH, quien incluso al llamar la atención permanecía juicioso, ¡pero qué difícil! Y es que la docencia implica eso: el trabajo constante con uno mismo y sus emociones.
Hace unos días, la directora entró a supervisar mi clase. Ella tomaba notas y notas, mientras yo, toda nervios, procuraba dar la clase como si ella no estuviera. Al final, me felicitó en persona y por escrito, con una copia para mi expediente. Eso fue muy alentador; como lo es el ver los avances diarios de los chavos, pues lo más importante, el sentido que encuentro en este oficio, es el contribuir a la formación de otras personas. Y me alegra que se acerquen para platicarme de su vida o preguntarme sobre la mía: qué libro estoy leyendo, qué música escucho, si soy casada, dónde estudié, si fue difícil, si he probado alguna droga, si creo en Dios. Sé que esto quiere decir que sienten curiosidad y confianza. ¿Y yo? Yo no planeo pasar la vida impartiendo clases en una prepa; pero, por otra parte, no sé en qué momento querré dejar de hacerlo. Lo cierto es que cada día he sentido la certeza de estar en el lugar correcto.

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viernes, septiembre 16, 2011

DRAGÓN MARINO

Después de un par de cervezas, prendo la televisión. ¿Qué veo? Un ser ligero con lunares y vetas de colores, como hojas las aletas y un nado que parece vuelo. Me pregunté si había bebido de más o si estaba soñando, pero no soñaba ni había magia de por medio, esta maravilla es un ser vivo. Les presento, señoras y señores, al pequeño dragón marino.

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jueves, septiembre 08, 2011

DE REGRESO A LA DOCENCIA

Hace tres semanas que dejé mi trabajo como correctora de estilo en una empresa de publicidad médica. ¿Pero por qué, si me pagaban bien, tenía seguro y prestaciones, había comodidad y mis compañeros eran buenaonda? Les diré: porque ya no quería pasar tantas horas corrigiendo textos sobre pacientes con cáncer colorrectal o lechitas carísimas para bebés. ¿A quién beneficia eso? A los grandes laboratorios y a monopolios como Walmart. La verdad es que me divertí, aprendí, hice nuevos amigos, conocí a un muchacho extraordinario y realicé mi trabajo lo mejor que pude, pero casi todos los días pensaba, de modo un poco nostálgico, en mis días como maestra en una prepa; me preguntaba si había sido demasiado enojona o dura con los alumnos, qué tanto había logrado en ellos, qué cosas cambiaría si volviera a dar clases.
Por otra parte, me estaba energumenizando, digamos que ya me quedaba como media rayita de tolerancia para escuchar conversaciones sobre moda y cosas, sí, cosas, que es de lo que más se hablaba en la oficina; entonces, me llaman de una escuela para ofrecerme el puesto de profesora de filosofía y lógica; esta vez, un buen número de horas. Grupos grandes, clases muy temprano, pago por honorarios, muchos trámites en poco tiempo… ¿Y cuál fue mi respuesta? Simona la cacariza, ya están peinados pa’trás. Algunos días después dejé mi otro trabajo. Y no me agobió la duda. Me sentí libre, porque la libertad es algo que también se siente.
Estoy convencida de que la docencia es una buena trinchera, un oficio en el que se puede fomentar el pensamiento crítico y ayudar a los demás. Quizá mi creencia es errónea, pero hay un sentido en el que sé que no me estoy equivocando: esta decisión me hace sentir feliz. Además de divertirme, al dar clase pongo una parte importante de mí: de lo que creo, de lo que aprendí, de lo que deseo y por qué no: de mi cariño por la filosofía y por los preparatorianos, que tanto me recuerdan a mí en aquella etapa agitadísima de conocimiento y novedad.

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sábado, julio 30, 2011

UNA AMIGA, DOS ARDILLAS, CATORCE CACAHUATES Y UN LIBRO

Hoy vi a una gran amiga. La admiro porque le interesan las cosas verdaderamente importantes, como la literatura y el buen trato a los seres vivos. Entre las dos, compramos una antología con todos los cuentos de Amparo Dávila. Y es que Amparo Dávila es una gran cuentista mexicana; qué lástima que no es tan conocida. Como ambas queríamos el libro, se me ocurrió algo: fuimos a comprar cacahuates y llamamos a las ardillas del parque; luego, cuando dos de ellas estaban cerca, cada una de nosotras tomó siete cacahuates y los puso en un montoncito; la dueña del montoncito que se acabara más rápido a causa de una ardilla comelona se quedaría con el libro. Uno de estos animales, gris con café rojizo, terminó antes los cacahuates de mi montón. Así fue como obtuve el libro de Amparo Dávila. De cualquier modo, ahora lo tiene mi amiga, pues hoy comencé a leer a Saramago.

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LA ALTERIDAD: AMOR GANDHIANO U ODIO STALINISTA

Ese contexto es extraño. Bueno, extraño para alguien que estudió en el cecehache y en la Facultad de Filosofía y Letras. He visto y escuchado cada cosa, ¡por las hermanas oblatas del santísimo redentor, cada cosa! Conocí, por ejemplo, a alguien que perteneció a una organización porril. Esa misma persona llevaba consigo El manual de la perfecta cabrona en el trabajo y, por si fuera poco, admira mucho a Slim y a Peña Nieto porque “llegaron muy arriba, por su esfuerzo”. También vi a alguien usando una playera que decía “I love army boys”. Una compañera se operó tres veces las chichis. Algunos están en contra del aborto. La palabra naco es tan común como las blacberris, la ropa de marca y los relojes faroles. Todo esto me ha sorprendido, puesto los pelos de punta, enojado, entristecido y hecho reír.
Curiosamente, no puedo decir que mis compañeros son malas personas. De hecho, en general son amables, cordiales y solidarios, lo cual me ha llevado a preguntarme si es posible estar en contra de ciertas ideas sin estar en contra de las personas o si no se puede disociar a las personas de sus ideas. Aún no logro responderme. Cada semana, oscilo entre el amor gandhiano y el odio stalinista. Y hago un gran esfuerzo por expresar sin ira mis ideas. Pero eso sí, no creo en esas cacallacas filosóficas de que todo hecho es interpretable, que no hay criterios fuertes para pensar que una interpretación es mejor que otra, que no se puede afirmar tajantemente algo, que todas las ideas son válidas. Hay cosas que se pueden afirmar tajantemente y con verdad: la felicidad no se logra con unas chichis postizas ni con una blacberri ni con todas esas cosas con las que nos bombardea la publicidad; ésos son algunos de los engaños del capitalismo.
No voy a mentir: me he divertido mucho e incluso he hecho un par de amigos ahí. Y nunca había valorado y aprovechado tanto mi tiempo libre. No sé cómo es que, a pesar de mi horario, estoy nadando, leyendo, escribiendo y haciendo monitos. Pienso que la alteridad, “lo otro” ayuda a reconocer, afirmar y querer lo que de verdad y desde el fondo es propio.

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lunes, abril 11, 2011

28 ABRILES

He amado la luz del Sol,el cielo y la verde tierra.
Rabindranath Tagore


Hoy cumplí 28 años. ¿Y saben algo? Aún no he salido del país, no he entrado al posgrado, tampoco he publicado en revistas yuyuy ni he recibido premios. Por supuesto: no me he casado, y conforme pasa el tiempo, voy queriendo otras cosas que me parecen más felices y alternativas.
Mi vida no es como había planeado que fuera en esta edad. Y, sin embargo, lo que siento es una gratitud que lo abarca todo. Estoy agradecida por los lugares que he conocido, los libros, las películas, la música; por la infancia, los romances, las fiestas, los cafés, el mar y sus orillas. Pero sobre todo, me siento agradecida por la oportunidad de ser amiga de personas de distintas edades, orígenes, tamaños, colores, clases sociales, oficios e ideas. Mis primos pequeños, mis abuelos, padres, alumnos, camaradas, compadres, tías, colegas, maestros, compañeros de clase y de trabajo: hoy me siento muy cerca de todos.
Ahora lo sé: lo más grande y valioso es todo lo que he recibido, descubierto y aprendido en mis relaciones con los demás.

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