LA TROMPETISTA DE FALOPIO: BUSCANDO EL LIBRO DE SARITA MAGO



BUSCANDO EL LIBRO DE SARITA MAGO

El pasado fin de año andaba yo eriza, bruja, lo que se dice: bien rota. Un par de libros, un nuevo florete, alguna falda posmoderna, unas alhajas, un acordeón y la ballena inflable que no tuve en la infancia. Tales eran mis absurdas necesidades de consumo y tal mi fervor por satisfacerlas, que solicitud en mano busqué trabajo en gran librería de la ciudad.
Varias personas, presas de la candidez y de la imaginación desbocada, creen que tal empleo es idílico; que a uno le hacen grandes descuentos, que se puede pasar la tarde sentado en un rincón mientras se leen joyas literarias y filosóficas, que uno aprende cosas acerca de libros. De todo esto, solamente lo último es verídico y para muestra basta un botón, es la fecha en que al escuchar un título, involuntariamente digo cosas irrelevantes del tipo “ah, claro, está publicado por cuatro editoriales distintas, hay la edición rústica y la empastada, la mejor es tal, su precio de lista es tanto pero seguramente tiene el treinta por ciento de descuento.” Porque la cosa es así, querido lector, cuando uno trabaja en gran librería de la ciudad anda todo el tiempo como calzón de hetaira, de modo que no puede más que leer a la carrera portadas, lomitos y contraportadas de los libros.
A más de ello, el trato con la gente que pretende cultivar su espíritu, a menudo es difícil y enfadoso. Cito a algunos clientes para que juzgue usted mismo.
- “Disculpe ¿trabaja usted aquí?” Nooooooo, de puro gusto estoy acomodando esta mesa al tiempo que me empolvo hasta las pestañas, de puro fan llevo la playera con el nombre de la librería y el mío en un gafete.
- “Cómo que se acabaron los ejemplares de Tú vales mucho pero lo tienes que creer ¿no tendrán uno escondido por ahí?” Yo creo que síiiiiiiiii, porque en sus ratos libres a mis malosos compañeros les da por esconder los libros más vendidos.
- “Disculpe ¿aquí venden tarjetas de teléfono?” Síiiiiiiii y por las mañanas vendemos volovanes y ricas empanadas..
- “Oiga, busco un libro acerca del pensamiento oriental, mire es rojo, gordito, pequeño, con una esquina color plata y un chino meditando en la portada, si lo ubica ¿no?” Síiiiiiii, no olvide que aquí ordenamos los libros según su tamaño, color y la raza del que figura en la portada.
Las citas que se llevan las palmas.
- “ Busco un libro de Calvino publicado en editorial Frambuesa.” Lo que el caballero deseaba era un libro de Italo Calvino, quien como sabemos, publica en Ciruela, que diga: Siruela.
- “Dispense ¿podría buscarme algo de Sarita Mago?” Traducción: quiero un libro de José Saramago.
Para mi solaz, este fin de año la pasaré en la lectura y la holganza.

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24 Comments:

At 1:18 p. m., Anonymous Anónimo said...

Llegué a esta su casa, Dama del Caldo (Tlalpeño) al final de un corto circuito que inicié en cierto jardín de criaturas fosforescentes... Pero no importa. No hay que confundir la Editorial Cal y Arena con la Cal y Canto ¿verdad? ¿O eran la magnesia con la gimnasia --o la esgrima(¿es-grima?)-- ¿El post? Un en-canto. ¿Proposición amorosa? Aún no; quizas más adelante, luego de algunas visitas más a verla "con la blusa corrida hasta la oreja/y la falda bajada hasta el huesito"

PD Oiga: El de Heidegger también me cuachalangueó...

 
At 4:45 p. m., Blogger Hieródula Incrédula said...

Oiga, yo quiero preguntarle algo.
Los banquitos (tan monos) que en las librerías suelen tener ¿son para uso exclusivo del personal que ahí labora? es que, sepa usted, que a mí ya me echaron miradas hostiles al estar plácidamente sentada en dichos banquitos...
sí, como se imaginará, leía un libro que no podía pagar.

El usuario anónimo a mí me huele conocido (saludos!!!).

 
At 6:17 p. m., Blogger Sofía said...

LIVI, PARA PARA DE MAMAR. JAJAJJAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Es de las mejores cosas que te he leído en mi vida, chinga a tu madre! por qué no lo escribí yo dios mío por queeeeé. A porque yo no trabaje en gran librería de la ciudad.

Ahora cuenta tus aventuras en las tarjetas de crédito, lo exijoooo.

 
At 7:58 p. m., Blogger Sólo Soy Un Ojo said...

Ja ja ja, oiga este post ha sido de lo mas reconfortante (y de lo más divertido), yo en algún tiempo también soñé con ese empleo, fue así como un día toda mocionada fui a solicitar el empleo, pero para obtenerlo tenia que hacer pruebas psicométricas, que pasé perfecto hasta que me dieron una de operaciones aritméticas que ni siquiera quise ver (acá entre nos, los números me provocan vértigo). Ahora entiendo que trabajar así no es tan placentero como parece.
Saludos.

 
At 8:46 a. m., Blogger Francisco (Meursault ha muerto) said...

La gente suele imaginarse grandes cosas en cuanto a trabajar en librerías, tiendas de discos o cines.
A mi me aburren los libros de Sarita Mago.

 
At 10:05 a. m., Blogger eduardo said...

¿Tarjetas de crédito?

Suena a terapia, ¿podrías contar la historia?

Atte:

Sarita Mago

 
At 10:53 a. m., Blogger Yosola said...

jaujaujuajaujaaa. No falta el que confunde almojabanas con almas jovenes.

Y yo tambien exijo la historia de las tarjetas de crédito!!!!!

(y tmabien suplico para que se repita lo de las chelas)

 
At 12:59 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

ANÓNIMO: ¡ora ora no arrempuje y no espante! Agradezco el comentario y si no le ofende, aquí le espero, dispuesta a propinarle un buen bastonazo.
HIERÓDULA INCRÉDULA: partamos de la premisa de que los libreros odiamos a los clientes. No dicen "buenas tardes", hacen preguntas absurdas, quieren toda la atención y una alfombra roja, desacomodan lo recién acomodado, dejan que sus infantes embadurnen los libros con baba y paleta; creen que uno es adivino, genio de la mnemotecnia, visionario, erudito... ¿comprende? Eso ya es suficiente ofensa como para que encima de ello hurten los banquitos, esos que uno a su vez hurtó a algún compañero para poder acomodar libros sin necesidad de hincarse, estar en cuclillas o acostarse bocabajo.
De cualquier modo, mi querida Hieródula incrédula, haga lo que haga los libreros siempre la malmiraran y envidiarán su libertá, a menos que visite librerías pequeñas donde los que habitan son harto felices.
SOFÍA: a ver mamasita, primero te me vas al baño a lavarte esa boquita con jabón. Yo no _ _ _ _ y tampoco _ _ _ _ _ _, a lo mucho: _ _ _ _ _ _. Gracias de todos modos, y respecto de las tarjetas, recuerda que escribì un par de posts en su momento.
ROSÁNGELA: gracias por lo de "reconfortante." Si un día viene a habitar estos lares, le sugiero que pida empleo en "El Parnaso de Coyoacán" la contratarán sin siquiera preguntarle su nombre y le pagarán por nada, pues no hay ni libros ni clientes. Oh qué tiempos más felices aquellos.
FRANCISCO: yo ni siquiera he leído a Sarita Mago, pero soy fan de Calvino el que publica en editorial Frambuesa.
EDUARDO: mejor les cuento otra historia. Lo de las tarjetas no tiene chiste, en serio, fue rete aburrido.
CRISTINA: mira güera, ni digas, porque el sábado prometiste ponerte hasta las chanclas y hasta donde vi, seguías caminando derechita. Que se repita, pero ora sí aunque sea te pones "happy" y damos el huarachazo al ritmo del ballenato ¿vale?

 
At 4:44 p. m., Blogger eduardo said...

Cuenta lo que quieras, ya lo dije y lo sostengo: ¡Arrástrame a donde quieras!

 
At 9:42 p. m., Blogger Abominable Mario Flores said...

¡Cuando quieras consejos conyugales, aquí estoy! Eh... más bien aquí está Kora. Eh... pero yo soy el contacto... pus, o sea, por eso digo que yo estoy aquí...

Pa que no digas que nunca te leo, Livi querida.

Pero me niego a comentar nada más hasta que te desdigas de que una película de Ripstein es buena. Esa es una imposibilidad absoluta y completísima.

 
At 12:27 a. m., Blogger YO SOY EL QUE YO SOY said...

Livi!!!

Eso de saber tanto de libros te dota de una pantalla de cultura invaluable, porque con que le digas a la gente lo que viene en la contraportada, ya dan por hecho que te sabes el libro de principio a fin.

Nomás es cosa de que le des verosimilitud a tu personaje de farola sabelotodo

 
At 2:07 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

EDUARDO: yo también lo dije y lo sostengo: te arrrrastaré por el fango de la derrrrota.
MARIO: oh, Mario, qué gusto verte por aquí; yo por eso siempre he dicho "este muchacho sí que me comenta, aunque sea una vez al año, porque de lo bueno poco."
Juro y apuesto que esta película de Ripstein es buena. Por la virgencita que sí, ve a verla y si no te gusta, podemos arreglar nuestras diferencias a puño limpio.
GONZALO: ¿crees que ponerme una boina me dará verosimilitud?

 
At 2:08 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
At 2:15 p. m., Anonymous Anónimo said...

Vaya que estrés. Sí es cierto, muchas veces los clientes parecen bien burros en sus ondas y cómo fastidian. Yo recuerdo que Dorian me contó un día que cuando el estudiaba y trabajaba en venta en su trabajo de administrador también necesitaba mucha paciencia con los clientes y el peor del caso fue que entonces trabajaba en una empresa de juguetes... Así que era algo muy cansado tratar clientes que querían juguetes y que muchas veces eran niños o abuelos bien estrictos con su elección de cuál comprarán... .

Vale, desde el todavía muy frío Zacatecas pero ya con planes de venirse al "Valle Azteca" a nadar en Zumpango, Xóchimilco y en lo que queda de Texcoco.

Adolfina

 
At 2:22 p. m., Blogger eduardo said...

Ya, pon fecha.

 
At 2:37 p. m., Anonymous Anónimo said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
At 2:43 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

TORTUGA ADOLFINA: dile a ese amigo tuyo que espero que pronto me cuente esa etapa de su vida. Creo que los canales de Xochimilco están medio sucios, pero quizás podamos llevarte a nadar a otro lugar bonito. Sólo faltan seis meses. Un beso rijoso a Dorian.
EDUARDO: ¿qué ficha?

 
At 3:22 p. m., Blogger eduardo said...

No, no importa que vayas en fachas.

 
At 12:32 p. m., Blogger Love doctor said...

Yo una vez fui a Mix up porque quería comprar el disco solista de Beth Gibbons. Llevaba mucha prisa y no podía ponerme a buscarlo, así que pedí a la empleada me ayudase a encontrarlo. La pobre jamás dio con el mentado album, al punto que tuvo que preguntarle a otro empleado: "oye, ¿tenemos el disco de Bety Bon?".

 
At 5:18 p. m., Blogger Sofía said...

JAJJAJAAJA BETY BON




YA OTRO POOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOST

 
At 6:36 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

EDUARDO: ¿cómo que "fuchi"?
ALEJANDRO: jajajajaja, bueno, es que ustedes, los clientes, creen que uno, humilde emplIado debe saberlo todo.
SOFÍA: no me presiones ni me mortifiques.

 
At 11:52 a. m., Blogger eduardo said...

De verdad te gusta el sushi?
Bueno, yo me he intoxicado un par de veces, pero no tengo inconveniente: Pon Fecha !

 
At 7:15 p. m., Blogger Trompetista de Falopio said...

No, al pueblo de mi tío Chuchi no, está muy lejos.

 
At 3:23 p. m., Blogger eduardo said...

A jijo y quien perdió un reloj gucci? que horror y a que hora nos vemos entonces?

 

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