LA TROMPETISTA DE FALOPIO



sábado, mayo 12, 2012

PATTI SMITH SMELLS LIKE A TEEN SPIRIT

A Rafael Fuentes

Aquel boleto no era para mí. Gracias a un tonto que no quiso ir, tuve la fortuna de estar con mi mejor amigo bajo una luna llena de mayo, en el concierto de Patti Smith.

Había muchos dones y doñas que en su mocedad fueron jipis, a juzgar por la barba, la mata larga, los pasos retro y la vestimenta. Asistió además la muchachada alternativa: afro, trenzas, pelonas y mohicanas por todas partes. Y yo, que nunca había escuchado a Patti Smith, estaba ahí, desvelada y triste.
La banda que abre el concierto pregunta si queremos escuchar otra de sus rolas. Y todos: ¡nooooo! ¡Patti, Patti, Patti! Por fin, ella sale al escenario. Comienza a cantar. Su voz se expande por el aire nocturno, llega a nosotros, cimbra los muros. Dancing barefoot. El cabello cae, enmarañado, por ambos lados de su cara. Mueve las manos. Es como si la voz le saliera también de las manos. Se sienta, se levanta, baila, se eleva. Dedica una canción a Roberto Bolaño y otra a los periodistas veracruzanos que fueron asesinados. Jimmy Hendrix was a nigger, Jesus Christ and Grandma too, Jackson Pollock was a nigger, nigger, nigger, nigger. Mi mejor amigo y yo reímos y bailamos contagiados, delante de la chica de los chinos y el vestido agogó.
Aquella noche me sentía muy triste por lo no hecho, lo perdido y lo no hallado a mis 29 años. Pero la voz de una mujer de 66 estaba cimbrando todo. We want freedom! gritó. Y yo me alegré por la posibilidad de un futuro libre de las ataduras sociales respecto a la edad y el género. Patti Smith smells like a teen spirit.

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sábado, febrero 20, 2010

EL AZAR, LAS APARIENCIAS Y UNA ERMITA.

Exactamente hace una semana, me dice mi je(fecita)chu(la): vamos a comer lejos de aquí ¿no? Y le contesto: camarón, dijo el ostión. Tomamos la libre a Cuernavaca. Yo iba cante y cante “attenti al lupo, attenti al lupo, livin’ together, uo-o-o-o…” Después de un rato de manejar, mi jechu decidió retornar, rumbo a una cabaña donde vendían comida. Para el coche, y vamos viendo a un ñor, quien creyó que nos habíamos detenido para darle un aventón. Estaba viejiiito, viejito, y usaba un sombrero y un morral; creímos que era un campesino. No tuvimos corazón para negarle el raid, de modo que en vez de retornar, seguimos derecho hasta Tres Marías, que es hacia donde él iba.

LA MAMÁ: ¿y a qué va?
EL SEÑOR: a ver al cura, porque estamos haciendo un libro.
YO: ¿sobre qué?
EL SEÑOR: sobre los nombres náhuatl, los nombres originales de los pueblos de México.
YO: órale ¿y a qué se dedica usted?
EL SEÑOR: Soy profesor.

Total que se presentó como Salvador Núñez, nos contó que vivió muchos años en el gabacho, dijo que sus libros se venden en El Sótano, nos explicó por qué Tres Marías se llama así, de quienes son las cruces blancas que están en el camino, el origen etimológico de algunos nombres que tienen los pueblos. No sé como, en tan pocos minutos, alguien pudo decir tantos nombres, fechas y acontecimientos. Y yo quería decirle: péreme, maestro, deje saco una libreta para tomar apuntes. Al despedirse, nos dijo que podemos visitarlo ahí, donde lo recogimos, pues tiene un rancho llamado La cima. Es un lugar ecológico, hay cabañas, un criadero de colibríes, lámparas con luz solar y nada de electricidad. Agregó que esa noche irían unos chamanes a hacer "una velación." Y, por primera vez, me dieron ganas de probar, un par de días, la vida de ermitaña.

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jueves, junio 12, 2008

TAKE THESE SUNKEN EYES AND LEARN TO SEE

Me sulfuro y odio con facilidad. Me sulfuro si alguien patea mi butaca en el cine ¡úquelachi, me estás pateando! Me sulfuro si mis amigos sufren a lo puro tarugo, si no soy invitada a una fiesta, si mi vecina arrastra los muebles, si alguien me dice un comentario cáustico, si olvidan felicitarme el día de mi cumpleaños, si hay visitas en deshoras, si a la madre y al padre les faltó dar no sé que cosas en mi infancia. Odio los ruidos que otros hacen al comer, los reclamos, la burocracia, el tráfico en esta ciudad, los discursos de poder y las respuestas panfletarias; odio mi nihilismo. Entonces me peleo, despepito y me sale cataplum de la boca, una culebrita loca.
Ayer fui a un cineclub. En la película había un acuario, bicicletas, un otoño y algunos odios de energúmeno. En la escena final, todos los personajes bailaron y rieron en una misma fiesta. Alguien me pregunta cosas sobre mis relaciones con los demás; cuando veo las manos y los ojos de esa persona, veo que me desperdicio en odios de energúmeno, y que el mundo es un lugar hermoso. Me dirá usted: ché, el mundo es un lugar horrible ¿acaso no prendes la tele durante el noticiario? Sí, pero en medio de las cosas horribles, Lidia mira el río Elba desde un puente, en la azotea roja caen los capulines que mi abuela hará en almíbar, nacen niños, en las tardes con lluvia se proyectan películas maravillosas por sólo diez pesos; siempre hay quien descubre, piensa, imagina mundos mejores, el escritor escribe cuentos, y dos personas deciden estar juntas con el fin de hacerse bien. Quiero que en mi película haya una fiesta para todos y que bailemos boogie, swing y agogó

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