LA TROMPETISTA DE FALOPIO: EL CLUB DE LAS CARMELITAS DESCALZAS



EL CLUB DE LAS CARMELITAS DESCALZAS

¿Cuándo me has visto riéndome con vulgares risotadas?
¿Es acaso lo que yo te he enseñado?
La madre María
Compañeros y amigos son casi todos ateos. De ahí que cuando cuento que estudié en colegio católico, ellos me miren con cara de asco, o con un dejo de compasión en el mejor de los casos. Pero no lectores, no voy a complacerlos diciendo que la educación cristiana me hizo infeliz. Apesta, eso sí que ni qué, pero por otras causas. Soy infeliz, es cierto, pero también por otras causas. Verán: al ingresar yo tenía seis años y ahí me formé hasta los quince; como nunca he sido mujer de mundo -cuantimenos en esa etapa-, creía que fuera de las paredes de casa y del colegio, todo era igual que dentro. No vi con qué otra cosa comparar aquello.
Furibundas eran esas señoritas de cartón y lunares; hacían volar los cuadernos, jalaban orejas y patillas, golpeaban el escritorio, solían revisar el uniforme y pobrecita de aquella que llevara la bastilla arriba de las rodillas, pobre de aquel cuya camisa tuviera cuello sport, o de quien había perdido un dorado botón del chaleco. Bárbaras que eran, en más de una ocasión hicieron efectivo el dicho “deberías lavarte la boca con jabón.” Una vez me regresaron de la secundaria a la primaria por no entrar al laboratorio de química, pero la pasé bien cosiendo orejas de conejo con los niños de 2º grado. También me quedé hasta tarde escribiendo una plana, no debo esconderme de la madre Delia en el baño. En otra ocasión me suspendieron por escribir una carta con leperadas para una compañera. Así transcurrió mi infancia y adolescencia, entre regaños, misas, cantos y absurdos deberes. La mitad de las cosas aprendidas me sirvieron para un pito; la otra mitad, como la disciplina, quedó en el olvido.
A más de nuestra clase de Desarrollo humano, seguido había pláticas, en las cuales nos decían - y en eso no se equivocaron las mokikies- que por prudencia no había que dejar que nos besaran las orejas , que una mujer que no es quintito vale lo mismo que un coche usado, que mal hizo la protagonista de Titanic al aflojarle al Di Caprio, que el noviazgo es un ensayo para el matrimonio y que los Bitles eran satánicos. Me indignó la última afirmación, pero fuera de ésta ¿creen ustedes que al escuchar, algo dentro oponía resistencia? No señores, nosotras asentíamos, mucha razón tiene la madre Socorrito, pensábamos; figúrense que la primera vez que tuve un arrumaco, me sentí pecadora. De esa etapa mojigata conservo la mejor amiga; decir que la pasábamos contentas sería hablar con innecesaria modestia; lo que sea de cada quien, felices éramos con la raqueta de badminton, con nuestros novios de chocolate, revistas de moda, pijamadas, malas rolas poperas y fiestas donde sólo había refresco.
El ingreso a un colegio laico trajo consigo la confrontación de aquellos ideales, me invadieron amargas dudas. Los años han pasado. Ahora oscilo entre desmoñe y mojigatería, entre el pasito tuntún y la clavadez en la textura , entre amarguras y felices correrías. Al fin y al cabo, uno está hecho a cachos.
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9 Comments:

At 8:51 a.m., Blogger ka! said...

Como bien has dicho, ambos pasamos y sabemos el shock que provoca el cambio de la formación cristiana a la formación laica y gubernamental.

Pero psss...ambos, tu y yo lo sabemos....que la formación bien valió para un pito...

´Miercoles...vamos al cine?¡

 
At 6:24 p.m., Blogger Bueno para nada said...

Yo también pasé por uno de esos colegios, con la agravante de que era en provincia, el "choque de culturas" fue en dirección opuesta a tu experiencia, porque yo venía de una escuela gubernamental y laica, más antes de una primaria activa. Debo aprender a reconocer que por las palmeras y otros detalles aquellos fueron unos de los mejores años de mi vida. ¿será que lo mío es la mogigatería? (La madre superiora usaba guantes de motociclista y lentes oscuros de gota para manejar una vagoneta donde subía a todas las demás madres.)

 
At 11:22 p.m., Anonymous Anónimo said...

A mi me paso distinto. Con formación laica en escuelas publicas, ateo como Iván Karamasov; en el bachillerato me volvi protestante no ritualista, pero puritano. Después la lucha por sacarme todo ese desprecio del cuerpo. Terminado también por oscilar entre la calentura, el enamoramiento que mata mis neuronas y el desamor.

 
At 11:14 a.m., Blogger Esponjita said...

Válgame Dios!!!

a veces he pensado que lo mejor del mundo que me pudo pasar fue nacer atea positivista y materialista, comunista y feminista:

Sólo así tuve oportunidad de votar por el prí, defender el derecho de los hombres a que tengan su propio día internacional, y sobre todo, pensar seriamente en volverme catecúmena católica.

Lo último es lo más difícil: es más fácil creen en que Beatriz Paredes era mucho mejor opción que el pen.. dejo de Marcelo Ebrad, a creer en el cristo histórico... Pero si vale de algo, Arriana si soy...

la esponjiatea

PD: ¿de quién hablaba? le hubiera contado hace algunos días, pero ahora resulta que todo lo que uno dice es usado en contra de uno... así que nanais... todo es ahora información top secret.

 
At 11:45 a.m., Anonymous Anónimo said...

CACHOS DE HECHOS/HECHOS DE CACHOS

En días pasados conversaba con ondinnonk (aunque ella no lo sabía) acerca de la línea de Whittman: ¿Me contradigo? Muy bien: me contradigo./ Soy inmenso, contengo multitudes... Aunque una declaración similar se me hace mucho más sabrosa en la pluma de Oliverio Girondo: Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas todas juntas a la mierda...


Dichosa usted que tiene motivos plausibles en los cuales anclar una de sus contradicciones: el conflicto místico/carnal. Yo ni eso. Algo que agradezco infinitamente a mi muy católico e ilustrado padre es su férrea determinación de comulgar con la sentencia del evangelio de San Mateo, en que Jesús delimita tajantemente las esferas de poder de los reinos humano y divino (les haría bien releer su Nuevo Testamento a los fariseos que desgobiernan nuestro pobre México). Esto no es del todo sorprendente viniendo de alguien que fue bautizado en la clandestinidad producto del movimiento cristero. De ahí mi paso por excelentes escuelas públicas y laicas. Además, para cualquier profesional de las ciencias naturales, como lo era él y como lo soy yo mismo, el salto mortal a la fe, si se es consecuente, es especialmente difícil. Así, debo buscar origen a mis conflictos en otro sitio. Sin embargo, invocando ahora una conversación con andrómeda, mucho me temo que la simplicidad psicológica, la ausencia de contradicciones, robe un ingrediente fundamental al placer que constituye la relación humana. Así es que bendigamos las contradicciones, propias y ajenas, aunque con frecuencia nos hagan sufrir...

Un abrazo. Ya se le extrañaba.

PD Alguna vez objetó mi juicio que sus verdades, aunque tlapeñas, eran también universales. A mi manera de ver la bella y certera generalidad de este post confirman mi opinión. Además, dudo que pueda abandonar su estilo aunque se lo proponga; ya lo decía el Conde de Buffon: El estilo es el hombre (en su caso la mujer, por supuesto).

 
At 11:55 p.m., Blogger bandala said...

Pues soy de la minoría de sus amistades en vista de mi no-ateísmo... Pero no se preocupe, soy de la corriente alterna. Amor y paz.
Pero mi secundaria pública laica y femenina no le envidia nada a su colegio monjil. Igual el celo menopáusico de nuestras/os cancerberos, igual las feromonas desatadas.
Saludos.

 
At 7:57 a.m., Blogger fgiucich said...

Cuántos recuerdos me trae tu historia. Yo estuve en colegio de curas y de allí me expulsaron porque redactaba un periódico semanal y un señor muy sotanudo se ofendió con cierto comentario. En mi casa, donde la religión era palabra santa, mi madre no me dirigió la palabra durante un mes. Tiempos aquello!!! Abrazos.

 
At 4:19 p.m., Blogger Esponjita said...

A propósito de los eruditos, le transcribo un bonito Post del Fénix quien copió un poema de Borges...


Un lector


Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas, los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule, tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

 
At 5:48 p.m., Blogger Livi Jazmín said...

KAROLO: sí, eso creo, si hubiera aprendido a ser disciplinada, no me vería en las de Caín. Saludos.
PULCATA: jajajajajaja, está bien jocosa esa imagen de la monacal y enguantada conductora. Me imagino qué tal le sentó a usted la transición de una escuela laica a una religiosa.
KOBERNEIN: bueno, es que la calentura es lo de hoy y siempre.
ESPONJITA DUPLICADA: clap clap clap.
CUERO: mucho agradezco la cita y los cumplidos. En cuanto al estilo, nono, no quiero abandonarlo sino seguir al tiempo que exploro otras cosas. Saludos.
BANDALA: yo tampoco soy atea. A ver si luego nos echamos una platicadita al respecto. En cuanto a sus profesoras, uyuy parece que la neurosis se apoderó de todas las escuelas. Abrazo.
FGIUCICH: ¡órale! Yo me sentía bicho raro por mi formación académica cristianoide, pero veo que es más común de lo que creí. Salud.

 

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